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Reseña: Noname – Sundial

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By Davo Valdés de la Campa

Frente al  surreal e hiperbólico flexeo de los raperos masculinos, se contrapone una potente lírica mucho más política, imaginativa, irónica y poética de raperas como Tierra Whack, Little Simz, Amaarae, Noname y Nadia Rose, por nombrar algunas de las más sólidas propuestas.

Noname, como es conocida la rapera, poeta, productora, actriz y comediante originaria de Bronzville, Chicago, es acaso una de las figuras más complejas de la escena del hip-hop actual. Su obra explora de muchas formas su negritud. Pero no sólo son los temas de sus canciones sino la manera en cómo afronta el hecho de ser una figura pública.

En muchas ocasiones ha mostrado su inconformidad con el hecho de que las audiencias de hip hop en festivales grandes como Coachella estén conformadas en su mayoría por hombres blancos. Algo que ella no está dispuesta a alimentar y por lo que ha declarado que no quiere continuar una carrera musical si esa es la gente que la va a escuchar. Su carácter ha salido a flote en más de una ocasión. En Youtube, por ejemplo, circula un concierto suyo en donde visiblemente molesta, manda a callar a la gente que no fue a escucharla y sólo quieren beber y gritar.

De hecho, antes de que se estrenara Sundial, su más reciente trabajo discográfico, ella había cancelado un disco anterior y había amenazado con abandonar su carrera en más de una ocasión. La polémica incluso se mantuvo a unos días de que este trabajo fuera lanzado y es que a muchos de sus fanáticos no les agradó el hecho de que uno de los colaboradores fuera Jay Electronica, productor muy cercano a Kanye West, que como todos sabemos está cancelado por sus polémicas declaraciones antisemitas.

Afortunadamente la música de Noname imperó y a pesar de la polémica el disco vio la luz. Y una vez más la rapera nos ofrece un trabajo visceral, honesto, contundente y recubierto de ternura y un lirismo fuera de lo común. Los beats que acompañan sus barras van del bossa nova, hasta  el jazz, pasando por el boom-bap hip-hop y el soul. Su sonido es heredero de la escuela fundada por Erykah Badu, D’Angelo, el neo soul y Common (que es uno de los colaboradores de Sundial).

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Noname

¿Quién es Noname?

Chicago vio nacer a Noname. La misma ciudad que en la misma generación dio al hip hop a artistas como Chance the Rapper, Saba, Mick Jenkins y Ramaj Eroc. Todos estos raperos tienen otro aspecto en común. La gran mayoría comenzaron escribiendo poesía, más concretamente slam poetry o spoken word. Precisamente ese interés llevó a Noname a competir en eventos locales de micrófonos abiertos y poesía de slam. A partir de esa exploración con la lírica, muchos empezaron a acompañar sus lecturas con beats.

En 2013, Noname apareció en el segundo mixtape de Chance the Rapper, Acid Rap (que este año cumple 10 años) y más tarde contribuyó con un verso para la canción “Finish Line / Drown” del magnífico disco Coloring Book.

En una entrevista de 2016 con The Fader, explicó las razones de su nombre artístico:

Intento existir sin unirme a las etiquetas. Realmente no me gustan las etiquetas, ni siquiera la forma en que me visto; Usualmente no uso nada con una marca conocida. Para mí, no tener un nombre expande mi creatividad. Soy capaz de hacer cualquier cosa. Noname podría ser una enfermera, Noname podría ser un guionista. No estoy limitado a ninguna categoría de arte u otra existencia, en un nivel más existencial.

Noname lanzó su primer mixtape, Telefone en 2016, después de tres años de producción. El álbum juega con un formato en el que explora distintos temas a través de canciones presentadas como conversaciones telefónicas abiertas. Lo que destaca es su erudición y perspicacia política. El disco funciona como un estudio conmovedor de la familia y la comunidad, amenazados por la brutalidad policial y el trauma generacional y las imposiciones de los medios a encajar en sistemas.

Aspectos de producción en Sundial

Sundial es el segundo álbum de Noname. El primero lleva por título Room 25 y fue lanzado en 2018. Entre los productores que destacan en Sundial se encuentran nombres como Saba, Yussef Dayes (que ha trabajado con el tecladista Kamaal Williams) y Wesley Singerman (que ha trabajado con Kendrick Lamar y Ty Dolla $ign). En el ámbito de las colaboraciones tenemos a $ilkmoney, Stout Ayoni, Jimetta Rose and the Voices of Creation, Eryn Allen Kane, Jay Electronica, Common y Billy Woods.

Sundial, reseña

Recuerdo que en una ocasión en una entrevista cuando la presentaron como poeta ella contestó preguntando que porqué no la llamaban rapera. Podemos decir que Noname no se queda callada y que siempre responde. Sus letras cada vez más se han volcado hacia la política, incluso su propia práctica como artista y productora. Es bien sabido que después del lanzamiento de su primer álbum creó un círculo de lectura en torno a textos de autores y teóricos afroamericanos.

Todo esto está presente en el primer tema del disco, “black mirror” en el cual se define a sí misma como: “she’s a shadow walker, moon stalker, Black author, librarian, contrarian” (“es una caminante de sombras, acosadora de la luna, autora negra, bibliotecaria, contraria”.)

“hold me down” es uno de los temas que juega con las posibilidades del gospel. Cuenta con la colaboración de Jimetta Rose and the Voices of Creation, un coro comunitario que canta el coro mientras una línea de bajo dibuja diversas figuras del jazz. Algo que es importante mencionar es que el álbum entero dura media hora. El flujo entre una canción y otra es casi orgánico. Se entremezclan en una brevedad muy contundente que no alcanza el minimalismo por ejemplo, de Tierra Whack en Wack World pero del que sin duda toma prestadas melodías y juegos de voces. Incluso el personaje de la portada me recuerda a uno de los personajes que aparecen en el cortometraje de Wack World.

“balloons” es uno de los temas polémicos del disco. De hecho, la canción por la cual este disco casi no ve la luz. Cuenta con la participación de Jay Electronica y la cantante Eryn Allen Kane. En el verso precisamente de Jay, lo mismo se burla de Zelensky, presidente de Ucrania, que menciona a Louis Farrakhan, defensor del nacionalismo negro y líder de la organización Nación del Islam. En los versos de Noname problematiza su propio trabajo al asegurar que el trauma afroamericano se ha explotado en la industria como un negocio.

En todo el disco destacan la presencia del bajo, las percusiones de muchos géneros tanto latinos como afroamericanos, así como las trompetas. Probablemente una de las canciones más comerciales y bailables sea “boomboom” con los coros de Ayoni. Pero el sonido con el que juega, se convierte en un pretexto perfecto para desde la lírica utilizar la ironía para hablar sobre la sexualización.

Algo similar hace en “potentially the interlude” (el mismo título es una broma interna) al lanzar versos como “If you were just a little bit morе pretty/ Wrote a little bit likе Kenny/ You would have a life worth livin’” (“Si fueras un poco más guapa/ escribieras un poco como Kenny/ tendrías una vida que valdría la pena”.)

Otra cosa asombrosa de Noname es su manejo de figuras retóricas, metáforas, aliteraciones, y onomatopeyas. A veces sus recursos líricos son figuras sonoras, estrategias para potenciar el ritmo, pero también es muy común que reparta versos demoledores, por ejemplo: “Read in between the line at the crime scene/ I ain’t fuckin’ with the NFL or JAY-Z/ Propaganda for the military complex”, en “namesake”. Su manera de escribir está atravesada por su enorme capacidad de asociación y de reinvención poética.

Lo mismo puede citar a Scooby Doo, que a escritores, políticos y hechos de la cultura afroamericana que revisa desde su perspectiva crítica. Esto se puede observar en canciones como “hold me down” y “afro futurism”. Esta última, retoma la filosofía del afrofuturismo que gira en torno a la estética de la cultura afroamericana entrelazada con la ciencia ficción, la historia y la fantasía.

La canción retoma la idea de seres ficticios como un zombie y la mención de órbitas, cometas y el sol. Todo acompañado de un fuerte ritmo de R&B y un piano melódico de fondo. El sol encarna una metáfora de cambio, pero también. Sun podría ser una mención indirecta de Sun Ra, quien fue uno de los máximos exponentes de la corriente del afrofuturismo y cuyo nombre estaba inspirado en el dios mitológico egipcio, Ra, el dios Sol.

“gospel?” es el momento más álgido del álbum. En menos de cuatro minutos escuchamos versos de Billy Woods, Stout y $ilkmoney, este último abre su verso con una aseveración incendiaria: “I’m not gon’ lie/ I’m not surprised to hear The Fugees is FBI”. El signo de interrogación en el título enfatiza la idea de que, aunque esta canción contiene elementos musicales que tendría una canción gospel, como un piano, no está presentada como alabanza, sino como una feroz crítica que desentraña los problemas que están arraigados dentro de la comunidad cristiana. Esta crítica radica en las acciones del colonialismo que destruyó la cultura negra.

El disco termina con “oblivion”. En él escuchamos otra participación de la dulce voz de Ayoni y la aparición del legendario rapero Common.

Post crítica: ¿En dónde se sitúa Sundial?

En un álbum breve gana la máxima de la economía del lenguaje de que al decir menos, se dice más. Noname se detiene en reflexiones sobre la fama, la belleza, la riqueza y la opresión. Es un disco absolutamente contestatario y feroz. Su mezcla de sonidos dulces (trompetas, pianos, ritmos del boom-bap) y versos honestos, ha hecho que la crítica lo compare con To Pimp a Butterfly, sin embargo, es evidente que Sundial tiene su propia personalidad y en algunos aspectos líricos va más allá que la obra maestra de Kendrick Lamar, y es que Noname definitivamente no tiene miedo de decir las cosas. No tiene miedo de abandonarlo todo, con tal de defender su visión del mundo.

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