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Reseña: Dry Cleaning – “Stumpwork”

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By Berrouns

El 2022 ha sido un muy buen año para el rock independiente y alternativo. Hemos escuchado muy buenos álbumes a lo largo del año, y aunque faltan unas semanas para que acabe el 2022, aún quedan algunas cosas por escuchar. Hoy toca el turno de una banda londinense que ha sorprendido por su particular estilo musical, que continúa evolucionando con el tiempo. Se trata de Dry Cleaning, quienes lanzaron su segundo LP titulado Stumpwork el pasado 21 de octubre.

A Dry Cleaning se le ha catalogado principalmente como una banda de post-punk, aunque creo que mucho de ello tuvo que ver con que algunas de las canciones de su primer disco, principalmente el primer track, “Hot Penny Day”, tiene toda la vibra del post-punk de finales de los setenta y de los ochenta. Fue una canción que se centra en el bajo, el cual tuvo un sonido muy similar al estilo de Joy Division.

Para Stumpwork, la banda ha decidido continuar experimentando con su sonido, incorporando elementos de otros géneros y más instrumentos en algunos temas. Todo esto lo convierte en un álbum muy variado, pero con una base sólida que se basa en ritmos oscuros que son adornados por la voz de su vocalista, Florence Shaw. Lo anterior nos da como resultado uno de los mejores discos de música alternativa del año y, sobre todo, un estilo único y diferente al resto de las bandas alternativas de la actualidad.

El estilo refinado de Dry Cleaning

Pocas veces habrás escuchado algo como el estilo de Dry Cleaning. El grupo está conformado por músicos de mucho talento quienes suenan a que se conocen perfectamente y encajan muy bien unos con otros, con las mismas ideas y que buscan continuar evolucionando. La guitarra rasposa de Tom Dowse lleva la melodía principal de las canciones; el bajo de Lewis Maynard suena a que tomó lo mejor de los primeros grupos de post-punk y los aterrizó a nuestra época; mientras que la acertada batería de Nick Buxton se encarga del paso y velocidad que lleva el mood de cada canción.

Dry Cleaning
Foto por: Guy Bolongaro
Dry Cleaning. Foto: Guy Bolongaro

Pero sin lugar a dudas, es el estilo de canto de Florence Shaw lo que hace única y diferente a Dry Cleaning de otras bandas contemporáneas. La también compositora de las letras, en realidad no canta, sino que se podría decir que recita los versos como si fueran poemas, en la mayoría de las ocasiones con un estilo conversatorio, es decir, como si literalmente nos platicara la trama de cada canción. Este estilo de “canto” no es nuevo, pero sí diferente a todo lo que escuchamos en la actualidad.

El origen de este estilo en Dry Cleaning estuvo presente prácticamente desde el momento en el que se formó la banda. Los músicos del grupo se conocían desde años antes por haber tocado en otras agrupaciones, hasta que decidieron crear la suya. Fue entonces que el guitarrista, Tom Dowse, invitó a Florence para integrarse con ellos, pero su respuesta inicial fue negativa. Hasta que tras meses de intentar convencerla, ella acudió a uno de sus ensayos donde comenzó a interpretar a su manera las letras de una canción, que el resto del grupo se encargó de musicalizar al momento y fue ahí que sintieron una chispa creativa que continúa hasta hoy.

Aunque su proceso creativo seguramente ha evolucionado con los años, considero que sus canciones mantienen ese concepto. Es decir, que la música en muchas ocasiones se siente como si acompañará las letras de Florence, pero en lo que aciertan es en crear un ambiente sentimental que va muy acorde con el tema de las mismas. Me recuerda mucho a la faceta de música del actor William Shatner, o incluso al disco de An American Prayer de los Doors, quienes musicalizaron algunos poemas de Jim Morrison cuando éste ya había fallecido.

Stumpwork

El segundo disco de Dry Cleaning se siente mucho más maduro que su álbum debut, New Long Leg, de apenas el año pasado. No me refiero a que por ello sea un disco más lento o centrado en el post-punk, al contrario, se permitieron experimentar un poco y gracias a ello nos entregaron un disco más variado, con toques de jazz, pop y psicodelia. Todo ello acompañado de las letras surrealistas y hasta cómicas de Florence, así como por su estilo de canto, que en ocasiones sí va de acorde a la melodía y hasta llega a tararear un poco, pero siempre mantienen un contraste con la melodía.

El álbum abre con la canción “Anna Calls From The Attic”, un tema tranquilo con toda la esencia del post-punk por su melancólico ritmo y calmada voz de Florence. Es una hipnótica canción que bien podría estar sonando en algún antro underground de fondo, que nos hace pensar que el resto del disco será así, pero no es el caso, a partir de ahí abren un abanico musical que mantiene sus bases en el post-punk.

Gary Ashby”, el tercer tema del álbum, es prueba de esa variedad de estilos. La canción es mucho más juguetona y “alegre”, eso se debe a que la letra trata sobre una tortuga mascota de Florence que se ha perdido, por lo que pregunta si alguien la ha visto e intenta llamarla como lo hacía cuando estaba a su lado. Incluso hace el intento por cantar un poco para acompañar los instrumentos, que mantienen un ritmo muy dinámico durante todo el tema.

Don’t Press Me” es otro de los temas más populares y dinámicos del disco. Es una canción de rock alternativo con una rasposa guitarra con toques ácidos que contrasta con la voz de Florence. Sin embargo, encaja perfectamente dentro del concepto de Dry Cleaning donde la vocalización pone un freno a quien la escucha, ya que cualquier otro vocalista estaría gritando las letras a todo pulmón. En este sentido, Florence le aporta seriedad y lo vuelve hip o cool, dándole una personalidad única que no sería posible con otro vocalista.

En canciones como “Hot Penny Day”, “Conservative Hell” y “Stumpwork” (la cual le aporta el título al disco), se regresa al ambiente hipnótico y psicodélico del álbum. El estilo de canto de Florence hace que nuestros cerebros se confundan en ocasiones, debido a que no estamos acostumbrados a escuchar estos contrastes entre la voz y los instrumentos. Ella incluso juega en varias ocasiones tarareando notas diferentes a las que escuchamos en la guitarra, como si tuviéramos dos canciones en una misma.

El disco cierra con dos de los temas más calmados del mismo, pero al mismo tiempo se aprecia que buscaron salirse del guión para experimentar más e irse por un lado más artístico. “Liberty Log” es una canción más contemplativa que pone a reflexionar a quienes la escuchan y es una crítica hacia la aparente libertad que gozamos en nuestras vidas cotidianas. Mientras que “Iceberg” es una pieza con guitarra psicodélica que nos pide “despertar” de la cotidianidad que vivimos día con día y buscar las puntas de iceberg que nos lleven a otro lugar.

Stumpwork es un disco de reflexión, contemplación y ritmos únicos. El estilo de Florence Shaw para cantar lo hace diferente a todo lo que hemos escuchado recientemente, lo cual lo vuelve original y creativo. Dry Cleaning es un grupo que busca salirse de la rutina y lo logra por sus propios medios. De las pocas cosas que se podrían criticar del disco es su portada, que a su vez expresa lo diferentes que buscan ser sus integrantes en la industria.

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